El Festival de Narrativa y Poesía, Ojo en la tinta, es un evento literario independiente que se realiza en la ciudad de Bogotá, Colombia, desde el año 2009. Este busca encontrar y difundir nuevas voces en la literatura colombiana y latinoamericana. El festival es organizado por el Colectivo Literario La Raíz Invertida.

jueves, 6 de enero de 2011

Javier Moyano Rabiarte


Director y fundador de RABIARTE (Colectivo de escritores y destructores de vitrales), tallerista de literatura y teatro, coordinador del grupo experimental de arte DESPROVISTOS, cofundador del movimiento SIN.ISMO (Principal acusado de su muerte), ganador de concursos distritales y nacionales de literatura, algunos de sus títulos no publicados son “consuelos y consoladores” recopilatorio cuento corto y poesía 2005,( ha lanzarse de manera independiente en noviembre del 2010)  “El amor es mas fuerte pero no siempre suficiente”  “canciones de revolución y buscando América en ciudad nadie” coleccion de cuentos ganadores del concurso nacional de cuento Che  lo llenas todo con tu presencia 2007, este mismo año publico su primer libro (de genero indefinible) titulado "Hoyos negros, historias y canciones para dormir en una tina", también es columnista permanente de revistas como La hojarasca y el periodico Periferia prensa alternativa, colabora habitualmente con paginas de Internet especializadas en literatura, su obra se muestra en géneros tan variados como la poesía, el cuento, la crónica, la columna de opinión y la novela, en este ultimo se espera  (por quince amigos y tres ex-novias) el lanzamiento de su obra prima “Filias y fobias de mi abuela” para 2010, actualmente se dedica a buscar licoreras baratas en el centro de Bogotá, alimentar palomas y calumniar a cuanto patriota se cruza

Instant Karma

Dar las gracias acostado es algo tolerable
Enrique Malevo. 

Creo en el rock and roll,
genero todopoderoso,
destructor del cielo y los arcángeles.
Creo en Jhon Lennon,
maestro y profeta,
nuestro señor,
que fue concebido por la marihuana y la gracia de los ácidos,
nació de mujer cocinera,
padeció bajo el poder de las disqueras americanas, 
fue baleado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos y armo tremendo aquelarre,
estaban Janis, Brian, Jim y Jimi,
al tercer día no resucito,
sabia que el mundo era muy cabron,
subió a los cielos y pateo al creador,
esta sentado a la izquierda – la derecha sabe es una mierda.  
de Mick Jagger – todopoderoso.
Desde allí ha de venir a parrandear con los vivos y los no tan vivos,
Creo en el Blues,
la santa copa de licor,
la comunión de los libertarios,
el perdón de las cagadas suaves,
la resurrección de Elvis y la vida eterna de Drácula.
Hip, hip.

27

A mi torpe edad Donald se metió una escopeta en la boca y se convirtió en un ángel ingrávido,
Brian se hundió en el olvido y nos dejo con la lengua sin un blues.
A mi torpe edad mi madre ya me había parido,
mi padre ya estaba calvo,
Gonzalo gritaba en Locobia que nada valía la pena, tenia razón.
Jesús aun vivía de mantenido como yo,
El hombre mas feo del mundo se inyecto al diablo y nunca más canto con una maquina de escribir de fondo,
James mordió la última nota de un grito desesperado y encendió el infierno para devorar la inocencia.
A mi torpe edad ya no sirvo ni para la guerra,
tengo tarjetas para pagar en cuotas y sueños rotos para noches largas,
ya he enterrado a un par de amigos y he traicionado a otros tantos.
A mi torpe edad Douglas demostró que no todos los reptiles soportan el agua de Paris,
yo renuncie a ser estrella de rock y me dedique al misterio de los chicles bajo las mesas,
A mi torpe edad no moriré para ser inmortal, mejor subiere el volumen del stereo.

¿El vaso está medio lleno o medio vacío?
Si tiene alcohol no hay duda ¡esta medio vacío!
Sin salida de emergencia
Devoro mis pesadillas en la cueva
Sin oxígeno suficiente
Enveneno mi alma por la ruta de los pulmones
Sin agua o alimento
Incinero los torpes poemas que escupo
Sin tu abrazo
Me dejo caer.

HELLS BELLS

Me quedo calvo, me hundo en el sillón.
Winnie Cooper se revuelca con mi vecino en Ciudad Nadie.
Paúl se mete un maduro en el cartucho,
Kevin es recluido en un sanatorio de Caracas.

Angus llévame al infierno
cuatro campanazos bastaran
dieciocho segundos antes de detonar.
Matemos a Jack, toemos una foto de Norma en su horca.

Pin, pun, pin, pun.
Pin, pun, pin, pun.

Pin, pun, pin, pun.
Pin, pun, pin, pun.
Pin, pun, pin, pun.
Pin, pun, pin, pun.

Me meo en los calzones, me rasco la soledad.
Winnie Cooper graba su faena con mi vecino y la distribuye por Internet,
Paúl recibe tres balazos de una raya no marina,
Kevin recibe choques en las pelotas.

Angus llévame al infierno
viajemos por la carretera, yo comprare el ticket,
busquemos a Anthony Hopkins
y comámonos sus ojos mientras escuchamos a Joe Cocker.

Pin, pun, pin, pun.
Pin, pun, pin, pun.

Pin, pun, pin, pun.
Pin, pun, pin, pun.
Pin, pun, pin, pun.
Pin, pun, pin, pun.

Me inyecto mercurio, me pierdo sin más.
Winnie Cooper muere de SIDA en un hotel barato del centro de Bogotá.
Paúl ó mejor los restos de Paúl nadie los reclama,
Kevin le tema a la sombra de Sid Barret. Se diluye.

Angus llévame al infierno
detengámonos en el abismo, fumemos un puro
lancemos los restos de Quentin
y silbemos mientras todo se termina de joder.

Pin, pun, pin, pun.
Pin, pun, pin, pun.

lunes, 3 de enero de 2011

Alejandro Cortés


Nació en el setenta y siete en Bogotá, Colombia. Ha trabajado como creativo publicitario en diferentes agencias en Colombia y Argentina. En el 2006 participó en El alma en un bolsillo, una antología de nuevos poetas auspiciada por la Casa de Poesía Silva de Bogotá. En el 2008 vivió en Buenos Aires, allí escribió la publicación virtual habitaciondelcaminante.blogspot.com, compuesta por veinte cuentos situados en dicha ciudad. En el 2009 participó en el taller de novela RENATA bajo la dirección de Nahum Montt, y escribió la novela Notas de inframundo, ganadora del Concurso Nacional de Novela Corta de la Universidad Central y lanzada en la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2010. Actualmente es redactor de la agencia de publicidad  J. Walter Thompson y docente de la Universidad San Martín, y desde su apartamento, en el centro de Bogotá, trabaja en la reescritura de su próxima novela y en la composición de nuevos poemas.


ORNITOLOGÍA NOCTURNA

A las aves que escogen volar de noche no les gustan las bienvenidas.
Habitualmente llegan cuando uno entra en el clímax
de las palabras malogradas,
aguardando a que permitamos que otro que vive dentro de uno
empiece a invocarlas.
Otras veces,
uno las espera por horas,
uno se fuma un cigarro, va al baño y vuelve a esperar,
pero apenas tiene difusas noticias de los vientos que las pueden traer hasta acá.
En tanto,
se prepara un nido plácido
con vino añejo y galletitas de vainilla,
pero así son las visitas,
sobre todo cuando vienen de un país que no tiene geografía.
Uno finge mirar para otro lado
escudándolas en miles de odiseas,
pero sólo el cielo sabe en qué lupanar etéreo están acicalando sus miserias.
Al levantar la mano derecha un coro de lobos comienza su sinfonía,
atacan los excusas que nos quedan acerca del retraso
de estos plumíferos sinvergüenzas;
al bajar la mano, ellos callan,
y quedan en el fondo los pasos vacíos de todas las avenidas.
Estas aves no obedecen a los estudios de los ornitólogos,
no migran a tierras cálidas para su etapa de apareamiento.
Cuando son invocadas de día,
vuelan sobre los impetuosos
cagándonos a carcajadas.
A veces tienen cantos poco confiables,
como si nos dijeran que las esperáramos para almorzar,
pero uno ya sabe que prefieren los lugares despoblados,
agrietados por baños de luna,
para alimentarse, fornicar y abandonar sus huevos.
Uno no se cansa de ponerles trampas,
de estudiar sus comportamientos,
a sabiendas de la profunda desolación
que deja saber tan poco sobre ellas
al final de cada jornada.
Y llega el punto en que uno decide abandonarlo todo
gritándoles con una voz enmohecida
que ya no las espera.
Que uno está despierto en la madrugada con un nido de vino y galletas
por el simple placer de desvelarse,
que se pueden devolver al maldito pantano de donde salieron,
que uno ya aprendió a vivir sin ellas,
que uno ha dejado de ser uno
y ha aceptado convertirse en uno de tantos mortales
que de día sólo hacen filas y pagan impuestos.
¿A quién le interesa un pájaro agorero con horario de meretriz,
capaz de abandonar sus huevos a algún insomne
para que termine sus versos?
Cuando salga el sol me exultaré en su presencia
y le diré que el reino de la luz,
el de los horarios de oficina,
el de los niños de colegio,
por fin me ha recuperado.
Que las noches no volverán a mantenerme en vela
con sus escandalosas pisadas de gato,
y que desde hoy renuncio a la tortuosa tarea ……
Un momento.
Algo está picoteando mi ventana.


MONSTRUO DE MAR

Para matar las horas de pánico durante las tormentas
algunos marinos prefieren recordar sus amores impracticables,
acompañan la lobreguez torrencial
con órdenes burladas y litros de vodka.

El más joven de los navíos hace el servicio de mesa
improvisando la etiqueta con las copas robadas
de la recámara del capitán,
y parece que lo hace bien
porque todos sentimos que una nueva música
estaña las voces guturales del mar.

La mesa de los que recuerdan sus desengaños
es la que más rápido consume su licor,
yo prefiero estar en la mesa del fondo
riéndome de la angustia que no me corresponde;
todos sabemos que tendremos la misma muerte,
pero es más divertido pensar que terminaremos en una orgía con tres sirenas
y no en las fauces de un ballenato.

Nosotros, los valientes de la mesa del fondo,
no queremos recordar a nadie.
Ya no importa haber sido memorables para alguien
Esta es nuestra fiesta de despedida,
sumergida en el salitre de su propio océano,
donde el loco que ve monstruos
me acusa de tener la frialdad de uno de esos reptiles milenarios.
Me entretiene que pueda tener razón.

Siempre me sentí como una especie de lagarto
que aguarda días, semanas y meses por una presa
jugosa para no compartir en su pantano;
un engendro mimético
que se camufla en la fastuosidad de su víctima
para desgarrarla de un solo bocado
desangrándola hasta dejarla a merced de los buitres,
un reptante sin manada,
un asesino que ríe porque no encuentra a su sombra.

Eso explicaría el por qué no me interesa que mis fallidas víctimas me recuerden,
el por qué no temo a quedar a la deriva
en un océano para el que soy anfibio,
el por qué mi lengua bífida inmoviliza a otras especies,
el por qué mi sangre mantiene su hielo sempiterno,
el por qué ataco grupos alejados y no mesas copadas,
el por qué tomo el sol de la mañana y cazo en las noches
logrando que todos piensen que soy un animal diurno.

El sol ha comenzado a entrar sobre la proa;
llega hasta la mesa de los que recordaron sus absurdos sentimentales,
obviamente ebrios de vodka y de atrición;
la tormenta de anoche ahora es otra historia de bitácora
y todos empiezan a despertar con el júbilo del sobreviviente
calentándoles las venas;
se abrazan a la esperanza de poder seguir
sumergiendo sus vidas,
yo los abrazo,
pero mi sangre sigue fría.

Erik Joel Rodríguez

Actor egresado de la Escuela de Formación de Actores del Teatro Libre de Bogotá en el año 2006.  Ha participado en montajes de teatro clásico y contemporáneo  durante y después de su proceso de formación.  Con el Teatro Libre actuó en Los tres Pelos de Oro del Diablo de los Hermanos Grimm. Realizó estudios de Inglés y su aproximación a la Literatura Universal en el Reino Unido. En Inglaterra trabajó como parte de la compañía de teatro físico "Los Comediantes" con la cual realizó el Montaje “The three Brothers” dirigida por el director Chileno Luis Blanco y auspiciada por la Fundación Internacional Praxis, en Londres; actuó en el corto “Love Story” dirigido por Chris Young en la Universidad de Hertfordshire,  y en diversos performances en festivales de música y eventos cinematográficos. Actualmente del Colectivo Teatral y Audiovisual Quinta Picota, con el que participó en el XII Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá 2010 con el montaje “El Independiente Nacional”  dirigido por Giovani Piragua, " El Fatalista y su Patrón" de Denis Diderot , dirigido por Iván Carvajal y " El que dijo sí, El Que dijo No" de Bertolt Brecht,  en proceso de creación.  Escribé poesía hace dos años, y complementa su oficio de actor, con la creación lírica, como elemento clave para su desarrollo artístico.


ANTÍSTESIS DE LA LLUVIA

Como si del suelo
Brotara una colosal lluvia,
Se desprende por el aire hacia el cielo
La flamígera Iglesia Gótica,
Mojando en líneas rectas y columnas
La distancia entre la fe
Y una deidad desconocida;
Lloviendo moho y tiempo
Con pequeños trozos de prisma de Santo.

Levanta desde sus bases
Cenizas y cruz de feligreses,
Y mientras escala el vacío cielo de la tarde,
Alberga alados polizontes
Que anidan un nuevo vuelo.
Florece extrañamente en sus contornos
Un Diente de León,
Que por devoción celeste
Se negó a echar raíces en el pavimento.

Y en sus pies,
Pequeñas almas sin tiempo,
Cadencia de una marcha de ruidos terrenales
En espera de la nada
O en renuncia de algún todo.
Sentados en pequeñas escalas,
Aguardan un visitante que jamás se presenta,
O auguran el amor y su ruido de campanas,
Necio jinete del capricho y del viento
Tal vez envuelto en música de alas.

Ella abre sus brazos de araña
Y callada, atesora los rosarios
Escritos en el aire por más de un siglo;
Y en tan basto silencio
En realidad habitan los ecos
De un millar de plegarias,
Que se funden con los arcos en espiritual concilio.

Yo en sus colores pálidos y antiguos
Reflejo el rostro que cargo día a día,
Y así, como una gota refinada
Quisiera dejar ir al profundo azul
La pesada plegaria presa en mi morada;
Liberar al inhóspito dolor
Por las grietas del exilio,
Para andar por las calles con los pasos
Y no arrastrando las miserias
Que me han dejado con los años,
Sumergido en éste gran vacío.


LA CENA

Lanzó la caña de pescar
A un estanque desteñido por el musgo
Mas nunca volvió su hilo.
Pescaba en la corriente del delirio
Sin traer consigo un anzuelo;
En su mano reposaba liado en terciopelo el cuerpo de lo ausente
Que en la marcha destilaba gotas de una nada.
Pensaba ofrecerle a sus mudos hijos
Un trozo de alimento
Que serenara su incesante hambre.

Los platos de sus tres hijos,
Untados de lo que no existe,
Quedaron intactos sobre la mesa
Durante toda la velada;
Y al ver que ninguno saciaba su apetito,
Prendió un tabaco hecho de miedo
Y lo fumó divisando el paisaje,
En el balcón que linda a un gran vacío.
Las velas alumbraban
Los rostros de tres sombras,
Y aquel hombre repudiaba tanta compañía.

Un residuo de polvo y telaraña
Se desplomó en su mano trémula,
Y tras una larga pausa
Extinguió su angustia en los restos de viejas pesadumbres.
Una enorme soledad afloró sus lágrimas,
y un pesado suspiro le llevó a la mesa a proseguir dicha velada.
¡Brindó el hombre con aire compungido,
y celebró el banquete del que no posee nada!

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Leonardo Gil


Bogotá, 1985. Licenciado en Humanidades y Lengua Castellana por la Universidad Distrital. Fundador y director de la revista de poesía El ático desde el año 2005 hasta el 2009. Colaborador ocasional del semanario virtual Con-fabulación. Participó en el XIV Festival Internacional de Poesía de Bogotá, 2006. Artículos, entrevistas y poemas suyos, han sido publicados en diferentes revistas colombianas y en la revista chilena Los poetas del Cinco. La editorial Caza de Libros, le incluyó en la antología de la colección Cincuenta poetas colombianos y una antología, lanzada en la FILB 2010. Actualmente trabaja como profesor de español y literatura. Parte de su trabajo creativo y de divulgación cultural, puede encontrarse en el Blog: www.lotofagica.wordpress.com


carta
"You say
you'll give me
eyes in a moon of blindness
a river in a time of dyness
a harbour in the tempest"
U2
¿Cómo decir
en palabra amigable
cómo cantar
este inventario de amor y odio?

¿Cómo hacerlo si en la cocina
el aroma de tu oleaje
aún murmura desde las paredes

cuando no se puede pronunciar la palabra viento
calle, sombrero
porque ahora todos los nombres son silencio

cuando los pies tiemblan
o caen de una altura indecible
se siembran, se podan, alzan vuelo de nuevo
y en el abismo de los días
no hay sonido nuevo que restituya las mañanas;
cómo?

He pedido, en oraciones de ceniza
una mujer que cante al desayuno
que sacie con su voz la sed de mis hambres

que cure con mano suave
la terca arruga que me crece adentro

¿cómo decirlo?
Si salgo a buscar el aliento que me falta
y encuentro
que algo al fondo de la calle tiene sentido, brillo o yo no sé
aunque caminar de la mano de la palabra beso
no sea lo mismo que besarte

aunque nunca entienda la diferencia
porque hoy camino y mañana beso

¿comprendes?
No es necesario
algo como un búho canta esta noche
ahuyenta los cuervos que anidan en la sien
un amor plumífero
quieto
algo que está ahí y no se mueve
aún cuando el agua arrecia frío, fuego y noche




Horas

¿Sabrás alguna vez el lugar que ocupas en la palma de la mano de dios?
¿accederás al vaso donde beben los venados del sol
todos los días a las tres de la tarde?

No es la hora
es la luz
la verdadera hija del tiempo

es la luz, gota de cielo,
la que revela el color del alma vieja
como decir yo mismo sin tomar distancia
como mirarme al espejo desde adentro
así la sed y el hueso roto
así este lento huracán entre los dedos